Articulos de Interes

martes, 28 de agosto de 2007

Pesquerias

Por: BIOL. ACUA. LEOBARDO GARCIA MORENO

Las pesquerías han jugado un rol importante en las diferentes sociedades humanas y como fuente de alimento a través de la historia. Han hecho parte de culturas y mitologías, como base de identidad y objeto de representaciones artísticas. En parte esto es debido a que están irremediablemente ligadas a nuestra fascinación por el mar y por su incontestable importancia como recurso para diversas comunidades en la historia.
La pesca es una actividad de vital importancia para los habitantes de la región de la bahía de altata. Ya sea como pescadores independientes, permisionarios, cooperativistas, intermediarios mercantiles o vendedores al menudeo, cientos de personas en la región dependen de los recursos acuáticos para subsistir. Pero al darnos cuenta año tras año de la escasez de los recursos, nos lleva a preguntarnos ¿qué es lo que está sucediendo con la pesca, no sólo en la región sino en el país y el mundo entero? La pesca es una actividad que, por sobreexplotación, contaminación o falta de organización (las tres van de la mano, en muchas instancias), ha sido testigo de la disminución paulatina de su objetivo: las especies acuáticas.
Vayamos entonces, a contemplar algunos datos que son sorprendentes para nuestra época y que muestran la situación actual del recurso pesquero en el mundo. En 1996, Alejandro Nadal lo planteo así:
Durante los últimos 50 años la industria pesquera mundial ha experimentado tasas de crecimiento cada vez menores, y en la actualidad muestra los efectos de una clara sobreexplotación de los recursos pesqueros. Este fenómeno se presenta de manera clara en las principales pesquerías del mundo
Esta situación ha afectado los recursos pesqueros a nivel mundial. El problema ha traído consigo una sobrecapitalización de la pesquerías fijas y en ciertos casos ha alcanzado los límites de la sostenibilidad, “.... la población de más de doscientas especies de valor comercial ha sufrido una reducción considera no compatible con el desarrollo sostenible de estas pesquerías” .(Nadal: ídem, p.13)
Conviene añadir que la FAO considera que la captura en las diecisiete zonas pesqueras más importantes del mundo se encuentra en el límite de rendimiento sostenible o incluso ya ha sido rebasado, afirma que el 44% de los stocks de peces, han sido explotados hasta atacar el límite de su rendimiento. Para alimentar a los más de 7 mil millones de habitantes del planeta en el 2010, haría falta aumentar la producción pesquera de 72.3 a 91 millones de toneladas anuales ..(Remy: 2002)


En nuestro país, el estatus de este recurso es parecido a muchos en el resto del mundo, los principales problemas que enfrenta son:
a) Sobreesfuerzo pesquero, ocasionado por una pesca intensiva y desordenada

b) Falta de un ordenamiento pesquero, que procure la regulación adecuada con normas sencillas y eficaces

c) Falta de apoyo tanto técnico como financiero a las personas dedicadas a la actividad pesquera

d) Falta de seguimiento, control y vigilancia de las actividades pesqueras
Aunado a estos problemas se reporta que “más de la mitad de los mayores bancos de pesca en el mundo están agotados. En México 151 de las 350 especies que se capturan de manera regular están en peligro, pues son sobreexplotadas. ” (La jornada, Domingo 7 de diciembre de 2003 p.36). En este ámbito, se puede ejemplificar, como nos dice Gabriel Quadri ,
En el caso de altata que se abatió la pesquería de camarón, se han reducido a niveles inaceptables, los volúmenes de captura de otras muchas especies han empezado a declinar, al igual que las tallas de los ejemplares pescados. Se utilizan artes de pesca altamente depredadoras como son las redes agalleras (que incluso se despliegan en las bocas de los esteros y bahías) que atrapan y matan fauna marina sin piedad y sin racionalidad alguna. Con ello se desestructuran las cadenas ecológicas en el mar y se pierden oportunidades para nuevas generaciones. La situación más extrema la ofrecen las redes de arrastre camaronero que devastan los lechos marinos, operando como verdaderos bulldozers
La producción pesquera de México en un período de 22 años (1976-1998) refleja una fuerte fluctuación, que presenta dos ascensos máximos de producción con 1,565,465 toneladas y 1,570,586 toneladas en 1981 y 1997 respectivamente, con un promedio de producción de 1,254,000 toneladas en dicho periodo. Sin embargo, el registro más reciente (1998) muestra una baja considerable de producción, con un total de 1,233,292 toneladas .(rural http://www.red-arpe.cl/document/doc_04.pdf)




PREOCUPACION
Pensar que porque tenemos 11 mil kilómetros de litoral, 2 millones 900 mil kilómetros cuadrados de zona económica exclusiva en mar abierto y 7.5 millones de acres en aguas interiores nuestros recursos pesqueros son inagotables nos ha conducido a generar una expectativa muy grande respecto de nuestra riqueza marina. Es un error de apreciación y una falta de conocimiento biológico-pesquero de nuestra realidad. Es cierto que México está entre los primeros cinco países a nivel mundial en biodiversidad marina, pero la variedad es más difícil de comercializar, reponer y aprovechar.
Por otro lado, apenas hace unos cuatro años se empezó a cuantificar con precisión -mediante el programa prioritario de las pesquerías- el tamaño de nuestra riqueza pesquera y de la flota que puede aprovecharla. Hasta hace poco descubrimos científicamente que la riqueza de nuestros mares no es tan grande como se había venido diciendo en el discurso oficial y financiero -un potencial de extracción pesquera de 8 millones de toneladas, cuando la captura de peces se ha estabilizado en un millón 650 mil toneladas-: hay más barcos y plantas procesadoras que las que nuestros recursos pueden soportar. Nuestra riqueza es finita.
Otro mito es pensar que el mar es tan grande que podemos contaminarlo y ambientalmente no le va a pasar nada, una idea romántica que se manejó en la Europa del siglo XIX: es inagotable y los peces ponen tantos huevecillos que nunca les podremos hacer nada. Ambas son ideas falsas ya que el mar, aún el abierto, se contamina y a los peces más prolíficos los podemos acabar al sobreexplotarlos.
Estos son algunos de los problemas que, desde una perspectiva científica, aborda la investigación pesquera, una disciplina que a pesar de su importancia no es valorada por un Sistema Nacional de Investigadores que privilegia el desarrollo de la ciencia básica y menosprecia a quienes aplican sus conocimientos para resolver problemas inmediatos.
1. Falta de vinculación de las universidades con los problemas nacionales. La disciplina aplicada en el área de ciencias del mar es la investigación pesquera. Tiene la relación más directa tanto con los recursos naturales como con la tecnología de la captura. Sin embargo, entre la veintena de instituciones de educación superior que se dedican a la investigación marina muy pocas ligan sus estudios con los fenómenos de extracción y captura de los recursos pesqueros.
El 95 por ciento de los que realizan investigación pesquera en el país son oceanólogos que hasta hace muy poco tenían una preparación más de tipo físico, o incluso químico, del estudio de los mares, y biólogos con una formación naturalista del siglo pasado.
En la mayoría de los institutos de ciencias del mar cuando mucho se imparte una materia de biología pesquera en el último año, pero en ninguna universidad del país existe una currícula orientada a formar a un científico en la materia específica; quizá la UAM tenga un buen intento en su área de hidrobiología, o en Veracruz, con los ingenieros pesqueros.
Los científicos que producen en el campo de las ciencias del mar están preparados para reproducir en un laboratorio experimentos que pueden llevarlos al SNI y con el fin de obtener puntos; pero existen generaciones enteras que, en el mejor de los casos, dan clases en secundaria, bachillerato o la universidad.
La ciencia pesquera sigue siendo algo muy secundario: es una actividad que no toma en cuenta el Sistema Nacional de Investigadores; sin embargo, México necesita que los conocimientos científicos se apliquen para ayudar a dar una respuesta rápida a los problemas que enfrentan la población y el país.

ACUACULTURA
La acuacultura cada vez gana mayor prominencia dentro de la producción pesquera. De 1994 al 2000, la producción acuícola aumentó casi en un 100%. En México, dicha actividad también se ha instalado como una alternativa a la pesca tradicional. México, en el ámbito mundial, cuenta con posiciones destacadas en algunas especies: se encuentra entre las primeras cinco naciones productoras en mojarra, tiburón, cazón y ostión; en camarón, sardina y anchoveta, tiene el sexto lugar; en carpa, el séptimo, y en túnidos el octavo. (Gaceta Universitaria 4 de diciembre de 2001, p. 15 ).
México ha presentado un crecimiento sostenido: cuenta con más de 4 mil unidades de producción acuícola dedicadas a la acuacultura rural y comercial, con una superficie de 250,860 hectáreas abiertas al cultivo en la cual se emplean aproximadamente 6,400 personas. De las especies cultivadas que destacan por su incremento productivo de 1995 a 1996, se encuentran el bagre (21.1%), ostión (23.9%) y carpa (14.1%), entre otras .(Estadísticas del Medio ambiente, INEGI,1997)
En 1998 la producción pesquera de acuacultura generó $1,776 millones, es decir, el 17.7% del valor total de la producción pesquera nacional (SEMARNAP, 1998, Anuario Estadístico de Pesca)
Según el Anuario Estadístico de Pesca, en 1999, el país contó con 347 granjas para la producción comercial de camarón, consistentes en 26 mil 291 hectáreas de superficie cultivable. El 97% de ellas se encuentran ubicadas en los estados de Sinaloa, Sonora y Nayarit. En las entidades del Golfo de México y Mar Caribe, se encuentran distribuidas 510 de ellas, principalmente en los estados de Tamaulipas y Campeche
Publicado por pro_altata @ 21:02 | 0 Comentarios | Enviar

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